miércoles, 27 de mayo de 2009

Carne de cañón

Esta impresionante fotografía de Juan Pelegrín, demuestra que el ruedo es un escenario donde se puede morir de verdad, que el dolor, la sangre, la tragedia y la muerte hacen también el paseíllo, aunque no se vean ni se intuyan.

Parte facultativo de la cornada sufrida por Israel Lancho: "Herida por asta de toro con orificio de entrada en hemitórax izquierdo con una trayectoria ascendente de 20 centímetros penetrante en cavidad torácica y orificio de salida en el 5º espacio intercostal. Neumotórax y Hemotórax. Pronóstico muy grave. Intervenido bajo anestesia general y trasladado a la Clínica Virgen del Mar".

Hoy mi entrañable amigo y maestro Agustín Hervás, una vez más, ha puesto el dedo en la llaga, escribiendo en su crónica lo que sigue:

"Israel Lancho no sabe torear. Le da "pacá y pallá" a los capotes y a la muleta, y se defiende como puede de las agresiones. No estuvo a la altura del tercer toro, ni del sexto. Quizás a un toro bobalicón de la era moderna, si, pero a un Palha, no. No es posible que dada su bisoñéz, el extremeño quisiera dejarse coger. Pero sin embargo el sexto toro al entrar a matar lo cogió. No hizo la cruz y el demonio se lo llevó. De la estocada el toraco dobló, pero Israel ya estaba en la enfermería con gritos de dolor. La cornada en la zona abdominal interesaba la torácica. Pero Lancho que es un torero canino, es un torero agradecido. Valiente por inconsciente, quizás, pero buena persona, alto como Don Quijote y famélico, como él mismo. Pero lo falta un Sancho que lo baje a la tierra. La historia profunda del intratoreo se ve reflejada en su cara. Este torero, como tantos otros en esta feria basada en carteles paupérrimos, es una víctima de la empresa. No del público de Madrid, exigente, y a veces cruel, no, es un torero víctima del agradecimiento, de las exigencias de un pliego ferial enormemente largo, por cuyo peaje tiene que pagar con una cornada desagradecida que ha pasado por ser lo más noticiable de la corrida. Esta cogida, no ha sido una cogida cualquiera, ha sido una cogida de las que da el toreo por dentro. La de Madrid es una feria exigente, con toros en puntas y la esperanza de la casta que crían los ganaderos para el triunfo. Madrid es una plaza de toreros hechos y no de aprendices que nos angustian a los aficionados. Y en verdad que la programación de esta empresa es una programación de toreros inexpertos con corridas con mucho que torear, porque las de la tonta del bote les han tocado a las figuras. Esta empresa es una maquina de enterrar toreros, de enterrar ilusiones de toreros, porque en pañales los arrojan a los espartanos muros del valor."

Y yo Agustín diría más. No sólo la empresa sino también los que rodean a estos chavales son máquinas, no ya de enterrar toreros, sino también de juventud, de ilusiones, de poder tener un oficio digno, de marchitar un cuerpo, un espíritu y un futuro, en definitiva; de vivir. Y todo por no decirles "chaval tu no sirves para esto", tan fácil y tan simple. Pero no, por el contrario les hacen creer lo que no son ni serán nunca en esta profesión. Pura y simplemente les mienten para beneficio propio y desgracia del torero y de su familia.

Napoleón Bonaparte acuñó la expresión “carne de cañón” para definir a la infantería que arremete contra la artillería enemiga. No lo dijo explícitamente, pero se refería a soldados “desechables” o fácilmente reemplazables, reclutados entre el campesinado y los sectores bajos de Europa. Hoy me he acordado de esta frase al contemplar la espeluznante cogida de Lancho. Israel hoy era carne de cañón. Si, ya sé que esto ha sido así en el toreo y que seguirá siéndolo. Que hay quien nace con estrella y no se enfrentarán nunca a esta “artillería bovina”, y otros a los que los estrellarán contra ella. Pero permítaseme que como aficionado, médico y persona esté al lado de Israel, torero “desechable” o “fácilmente reemplazable” para los taurinos tras exprimirle hasta la última gota de esperanza. Israel, estoy totalmente seguro de que te vas a recuperar completamente de tu gravísima lesión, y espero que luego medites si te compensa seguir a expensas de tanto “sacamantecas”. Todavía eres joven y tienes toda una vida por delante. Vívela.