domingo, 17 de mayo de 2009

Todos a correr

Campanero le puso el mayoral. Un toro para encumbrar a un torero. Foto del maestro Juan Pelegrín.

Se cumplió el dicho de que cuando hay toros no hay toreros. La corrida de ayer tuvo muchos matices, pero a excepción del quinto todos fueron toreables. Tercero y sexto fueron dos joyas que tuvieron muy mala suerte en el sorteo. La corrida de ayer pedía toreros delante, buenos lidiadores. Lo que pasa es que los coletas que pueden hacerlo andan con el toro artista y este tipo de ganaderías no quieren ni olerlas. Por eso no queda más remedio que ver a estos toros en determinadas plazas y ante desheredados de la profesión. Durante la corrida me acordé del maestro de Fuenlabrada en el lecho del dolor en Toledo, al que deseo una total y pronta recuperación. Y en el quinto toro de Joselito El Gallo, al que se le sigue recordando en el aniversario de su muerte con un emocionado minuto de silencio en Las Ventas.


TODOS A CORRER

Por  Pacopi

 

Plaza de toros de las Ventas  16 de Mayo del 2009

Seis toros de José Escolar, bien presentados.

Rafelillo.- Saludos con protestas, tras aviso. Silencio

Fernando Robleño Silencio. Silencio.

Sánchez Vara.- Silencio. Silencio siendo despedido con pitos.


Hoy, como debía ser “día del club” el fenicio y sus secuaces han decidido sacar una pancarta del tendido que decía: “Estamos de rebajas” e incluso en un acto de suprema democracia ha dejado los micrófonos de ambiente abiertos. Me imagino que será porque los actuantes de hoy son más bien modestos…


Tiene “bemoles” que con semejantes calamidades en  el cartel, se ponga el “no hay billetes” en la taquilla. Ello nos demuestra que la empresa ha hecho bien en no traer a las figuras, así engrosa sus arcas…


Pues estos toreritos que nos van vendiendo su marchamo de valerosos tienen más miedo que siete viejas. Son unos perfectos inútiles y están donde están por sus propios méritos. No me negaran que al de la Alcarria, que llevaba unos cuantos amiguetes para solicitar la oreja, se le han ido los dos mejores toros de la tarde, el tercero y el sexto. Me refiero a Sánchez  Vara, que le tocó un tercer toro en el que adelantándole la muleta podría  haber formado un lío. Pero lejos de hacerlo se dedicó a meter pico, a torear a distancia, sin cruzarse, a dar mantazos. Estocada, descabello. Silencio. Lo mismo hizo en el sexto, al que adornó con unos pares de banderillas colocados con más pena que gloria. Empleó el pico de la muleta y ligaba menos que los gases nobles. La cátedra protestó porque se le fue el toro. Estocada baja.

 

El propio incapaz no comprendía porque lo habían tratado así. Mire usted, pollo, una cosa es dar pases y otra muy distinta torear. Y usted ha dado mantazos toda la tarde y se le han ido los toros de la corrida. Como bien decía el Fenicio, en otras plazas lo hubieran ovacionado, y eso es lo triste. Usted es indigno del traje que viste y lo mandaría a un lugar que cuido no poner por ver que el Jefe Pastor no me lo quite. Estocada baja. Despedido con pitos de los que saben y con palmas de los que vinieron de la Alcarria con el autobús pagado.

 

Lo propio les cuento de Rafaelillo, que en el primero pudo sacarle partido si le pone la muleta en la cara, pero el miedo es libre y la ignorancia  hace milagros. Media atravesada,  cinco descabellos. Saludó desde el tercio con  bastantes protestas. Desbordado fue por el cuarto, no pudo con el toro y anduvo a la deriva victima de su propia ignorancia. Mantazos y estocada baja. Silencio.

 

Vulgar estuvo Robleño, pues el que no sabe es como el que no ve. Es un pega pases que creo que no triunfa ni donde lo hace Javier Conde, o sea, en los pueblos. En el segundo dio una lección de vulgaridad, de ignorancia, de que sabe de esto menos que yo de lucha greco romana. Estocada desprendida. Silencio. Cundió el pánico con el capote en el que hacía quinto. Nos creó alguna esperanza cuando se dobló con él al inicio de la faena, pero era un espejismo ya que demostró que no sabía lo que hacer con el toro. Recorrió toda la plaza dando trapazos por aquí y por allá. Pinchazo sin soltar. Bajonazo. Silencio.


Y ahora estos perfectos inútiles se dedicarán a ir mendigando una corrida por esos pueblos de Dios diciendo que estuvieron bien en Madrid. Lo de estos segundones es de vergüenza. Estos “torerillos” de opereta debían estar en su casa dedicados a otra cosa. Luego dirán que hay que respetar al que se viste de luces. Yo respeto al que me respeta a mí, pero estos tomadores de pelo no me merecen ningún respeto. ..¡¡Ya está bien de soportar a estos ignorantes en una feria y otra!!

 

Un saludo.


El rincón de Malagueto


DE PENA

Tres desdichados del escalafón haciendo el ridículo en la mal llamada primera plaza de toros del mundo. Lo único positivo de la tarde, la presentación de los toros,  con tres buenos y dos pasables, y con un quinto marrajo como decían los críticos taurinos de antaño.

Eso de darles margaritas a los cerdos se ha cumplido hoy. Ojo que es una metáfora y que no me salga una "viuda" exaltada por aquí. Si el de Guadalajara no ha triunfado hoy con esas dos joyas de toros, jamás lo hará en una plaza de categoría. Este Sánchez Vara es torero de pueblo, pero de plaza portátil, en agosto y con público en fiestas y harto de mollate. Encima el tío es tan corto de entendederas que culpa al público de su rotundo fracaso. No se da cuenta que no ha sabido torear, que ha perdido la oportunidad de su vida de entrar en el circuito de ferias importantes.

Rafaelillo ya nos tiene acostumbrado a sus vulgaridades. No sabe hacer más y por mucho que se empeñen algunos, será siempre un segundón condenado a corridas duras. Tiempo y oportunidades ha tenido para salir del fondo del escalafón. Dos series  potables con la derecha y nada más.

Robleño es especialista en estos tipos de toros, aunque el quinto lo ha vuelto loco. Menos mal que vimos una gran lidia de Juan Carlos García. Subalterno muy puesto que lo salvó primero de una cogida y después lo lidió en maestro. Sospecho que este Juan Carlos fue matador. A veces las ineptitudes de los matadores las compensa un buen peón. En el segundo no supo acoplarse a la velocidad del toro.

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