sábado, 10 de octubre de 2009

Y después de Tomás, ¿qué?

Antonio Lorca

Y después de Tomás, ¿qué?

Antonio Lorca en el País

El porvenir de la fiesta La desaparición de los toros en Cataluña está más cerca que nunca. El anacronismo del espectáculo y la desidia de los protagonistas amenaza su futuro en toda España. ¿Asistimos al principio del fin?

Tras la decisión de José Tomás de dar por finalizada su temporada en Barcelona, graves interrogantes se ciernen sobre el inminente futuro de la fiesta de los toros. El clamoroso éxito alcanzado por el torero en la Monumental no puede ocultar los negros nubarrones que se avecinan.

Para empezar, la del domingo 27 de septiembre ha podido ser la última corrida que se celebre en el viejo coso catalán. Antes de que suenen los villancicos, el Parlamento votará la Iniciativa Legislativa Popular que pretende prohibir los toros en Cataluña. De momento, tres grupos parlamentarios tienen decidido el sentido de su voto: ERC e ICV apoyarán la prohibición; el PP se opondrá; persiste la duda sobre lo que harán los diputados de CIU y PSC, aunque parece que tendrán libertad en una votación que se presume secreta. Si la propuesta prospera, y parece que ésa es la impresión más verosímil, se abriría un camino sin retorno para la pervivencia del espectáculo en otras comunidades autónomas.

Pero, ¿por qué hemos llegado hasta aquí? ¿Por qué han disminuido tan drásticamente este año el número de festejos, y pocas han sido las tardes que se ha colgado el cartel de "No hay billetes" en ferias de postín? (¡Ojo! Ni siquiera se llenó el domingo la Monumental barcelonesa...).

Las razones son complejas y algunas de ellas están directamente relacionadas, ciertamente, con la positiva evolución social, más proclive al cuidado de los animales, y, también, con la grave crisis económica actual. Pero hay otras, fundamentales, que dirigen su mirada hacia los protagonistas de la fiesta. Esta fiesta lleva años viviendo de una inercia positiva que acusa signos de agotamiento. Sigue siendo un negocio obsoleto, manejado por empresarios del pasado. Es el mundo de la picaresca, donde casi nada de lo que se ve es verdad; donde imperan el fraude y la manipulación. Un grupo de taurinos actuales es lo más parecido -con excepciones- a unos tertulianos de los años del estraperlo.

tomass

La fiesta necesita un revulsivo regeneracionista que la vuelva del revés. Necesita empresarios jóvenes, bien formados e imaginativos, con ideas claras y novedosas; con ganas, cómo no, de ganar dinero, pero también de ofrecer un producto digno. La fiesta, además, carece de un líder, figura imprescindible en estos tiempos. José Tomás nació para ello, pero ha desistido de este grave compromiso. Llegó para ser el mesías, aunque ha preferido quedarse en discípulo. Lidiar sólo corridas comerciales (está abonado a la muy bonancible ganadería de Núñez del Cuvillo), y en plazas de segunda (exceptuando la propia capital catalana, Valencia, Córdoba y Málaga) y rechazar su comparecencia en Sevilla, Madrid y Bilbao, por ejemplo, no es síntoma, precisamente, de abanderar ninguna cruzada en favor de la fiesta. Y, detrás de Tomás, la desidia absoluta. ¿Puede una figura actual, sólo una, levantar el dedo para decir que está comprometida con el futuro de la fiesta? ¿Algún torero ha exigido que se acaben los fraudes y se respeten los derechos de los espectadores? Ni uno. Un día, hace ya algunos años, Antonio Bienvenida se postuló contra el afeitado de los cuernos de los toros y todos sus compañeros le boicotearon. Así son los toreros.

¿Y los ganaderos? Si para ejercer cualquier actividad profesional, por humilde que sea, se necesita una formación, ¿cómo es posible que cualquiera con posibles se convierta en ganadero de la noche a la mañana? ¿Dónde está la Unión de Criadores de Toros de Lidia? ¿Qué hace para frenar la sangría ganadera por la que se le va la vida a esta fiesta? El toro bravo y encastado no existe; es una reliquia del pasado, un dinosaurio. Por imposición de las figuras, han buscado un animal tan bondadoso y feble que no interesa a nadie. Ellos, los ganaderos, son responsables -con los tore-ros- de la decadencia actual. Ganaderos y toreros han acabado con la emoción. Y sin emoción, esta fiesta pierde todo su sentido. Es evidente, entonces, por qué el público le da la espalda a un espectáculo soporífero y vulgar.

Y la autoridad. ¿Cómo se explica que personas perfectamente indocumentadas ejerzan como presidentes de festejos en la inmensa mayoría de las plazas? Sólo un milagro evitará que la fiesta quede erradicada de Cataluña, y otro, más grande aún, impedirá que la fiesta de los toros no desaparezca por la irresponsabilidad manifiesta de sus protagonistas. Hoy, más que nunca, los toros están necesitados de compromiso, integridad y honradez, valores de los que, al menos aparentemente, carecen.

4 comentarios:

José Daniel Rojo dijo...

Que alegría poder leer todavía artículos como los de Antonio Lorca. Creo que es de los únicos periodistas taurinos que escribe con claridad y eso en estos tiempos que corren se agradece una barbaridad.
Mi más sincera enhorabuena!!

Atentamente
El Recogido

el chulo dijo...

ole ole y ole!

quien lastima mas la fiesta? los taurinos o los antis que solo tienen que rematar el faenon!

enhorabuena al senor lorca, (normal con tal appellido)y a los senores malaka. que blog!

un saludo desde francia

ludo dijo...

si, gran articulo de antonio lorca.pero no aplaudo. lloro.porque parece una esquela.
a ver : y si los toreros y sus apoderados habian entendido perfectamente lo que va a suceder y preparan el futuro de su "reconversion" ejecutando pruebas en vegas en vez de levantar la voz y manifestarse en apoyo a la fista , la brava, la verdadera ? intuyo un pelin mas todos los dias que las ratas huyen del barco.
que mis temores alarmistas no se cumplen, esto es lo que deseo. pero...

un abrazo, qieridos malakeños.

ludo

El Puntillero dijo...

Una verdad como un templo. No hay más que añadir.

Felicidades al sr. Lorca.