miércoles, 2 de julio de 2008

LA TAUROMAQUIA DE SANTI ORTIZ (1): EL TRONCO DEL TOREO DE CAPA


Comienzo una serie de resúmenes -que irán apareciendo sin cronología determinada- sobre tauromaquia extraídos del libro del matador de toros y escritor onubense Santiago Ortiz Trixac "El arte de ver toros", publicado por Espasa, una de las mejores y más didácticas tauromaquias modernas que puedan encontrarse, aunque ya con dificultad en las librerías. Como indica el autor en su declaración de intención la obra va dirigida a educar taurinamente al lego, sin renunciar a despertar el interés del aficionado de solera. Me centraré en los aspectos técnicos del toreo fundamental.

EL TRONCO DEL TOREO DE CAPA

La verónica por Rafael de Paula

"El pilar esencial del toreo de capa es la verónica, única suerte de género femenino perteneciente a la tauromaquia fundamental... Consiste en citar al toro en posición ligeramente oblicua -dícese de medio pecho- cargando el peso del cuerpo sobre la pierna del lado contrario al de salida, mientras la otra permanece retrasada, manteniendo el capote delante algo sesgado, con la mano de fuera -la de salida- más baja que la otra. Se llama al toro con esta mano de salida, provocándolo si es preciso con un movimiento de acercamiento-alejamiento, aunque siempre sin perder terreno. Conseguida la cual, se avanza la mano de fuera al tiempo que la pierna del mismo lado para cargar la suerte, mientras la mano de dentro se recoge y baja en un movimiento conjunto de acompañamiento a la de salida, que, dando la palma a la embestida, es la que dirige y manda en ésta.

Morante. Compás abierto, dando el medio pecho, cargando la suerte, barbilla hundida; arte y clasicismo. Foto de Manon

La verónica gana en profundidad y categoría cuando se da con las manos bajas; pero -objeto principal de esta obra- será preciso huir de la "receta milagrosa". Toreando de esa guisa se somete más, pero la salida que se da es más corta. Por ello será aconsejable, en los primeros lances, levantar la mano de fuera en el remate para despedir más al burel, o con los toros codiciosos que se quedan cortos, a los que será aconsejable perder pasos -siempre en avance- tras cada lance -dícese darle sitio- para poder continuar veroniqueando sin verse atropellado o comprometido. Tampoco será aconsejable bajarle las manos a los astados que adolezcan de falta de fuerzas, a los que habrá que ayudar -en cualquier lance capotero- llevando el percal a media altura y rematando con las manos relativamente altas para no quebrantar más sus mermadas condiciones físicas...

La verónica del Faraón de Camas. Un cartel de toros.

La verónica es lance que exige abrir el compás. Dado con los pies juntos no es tal verónica y llámese simplemente como suena; es decir: lance a pies juntos. También requiere, para no falsear su pureza, que la pierna contraria a la de salida permanezca quieta y sea ésta la que avance. Si, por el contrario, es la de salida la que no se mueve mientras la otra se retrasa -echar la pata atrás-, la suerte se descarga y el lance se devalúa...

Advirtamos, no obstante, que el paso atrás puede ser legítimo recurso con los toros que se acuestan -vicio que adquieren muchas reses durante la lidia haciéndoles ceñirse sobre el lidiador- o gana terreno, y por tanto, no censurable en tales condiciones; más en ningún caso motivo de entusiasmo...

No todo está perdido. Por suerte queda algún joven torero que sabe interpretar el toreo a la verónica. Es el caso de Morenito de Aranda. Verónica en las afueras, templada, de piernas inmóviles y cargando la suerte. Foto de Juan Pelegrín.

En estos capotazos iniciales empieza a decidirse el triunfo o el fracaso del torero; en ellos comienza a germinar la semilla del mando o sumisión del hombre sobre el animal. Fundamental para que pase lo primero, avanzar el diestro hacia los medios -dícese ganar terreno- en cada lance. Si después de una tanda de verónicas esbozáramos un esquema de los movimientos del lidiador éstos deberían componer un zigzag semejante al esquiador eslalon, contrario al moderno vicio actual de lancear casi sin ganar terreno moviéndose de izquierda a derecha y viceversa, provocador de que los toros aprieten; esto es: que se ajusten más al lidiador poniéndole en dificultades para la realización de la suerte. Amen de ventajoso -que no ventajista- para la prosecución de los lances por ganarle el pitón -el ojo- contrario a la res en cada uno de ellos, la invasión del terreno de toro -cada vez le queda a éste menos entre la línea divisoria que define torero y res y el centro del ruedo- sirve al diestro para imponer su ley; esto es: para demostrarle al bovino, en la lucha psicológica que con él mantiene, que allí manda el torero."

2 comentarios:

Luis dijo...

¿Sólo estos? Y Frascuelo; Curro Díaz; o Serafin Marín; acaso José José Tomás o Talavante no torean con el capote. Morante debería ir pensando enganchar los toros adelante, de lo contrario su verónica se quedará en pose, cualquiera de los antes mencionados, es más puro que él. Romero y Paula !sí¡ son eternos.

PEPE PASTOR dijo...

Amigo Luis, por espacio solo pongo algunas fotos. No están todos los que son, pero son los que están, incluido Morante.