domingo, 14 de junio de 2009

"El ángel de la guarda de los toreros"

Máximo García Padrós (Foto: www.artetoreo.com)

Entrevista de Virginia Ródenas en ABC al Doctor Máximo García Padrós, Jefe del equipo médico de Las Ventas

-Es el ángel de la guarda de los toreros.

-Bueno, no creo que llegue a tanto. Siempre se procura echar una mano.

-Las suyas rescataron muchas vidas.

-Con tu equipo no hay otro objetivo en nuestra profesión: salvarlas.

-¿Qué debe don Máximo a don Máximo?

-Mi padre siempre dirige mi mano.

-Y fotografiaba a los toreros que él curó.

-Desde que empecé la carrera de Medicina hice fotos porque él tenía mucho interés en demostrar cómo es este tipo de heridas. Disponemos de gran cantidad de diapositivas que mostramos a los alumnos en la Facultad.

-Incluso el día de su boda operó.

-A Manolo Martínez, torero mexicano. ¡Fue lo último! En el banquete me dieron permiso, porque si no hubiera sido motivo de divorcio (sonríe).

-¿Había estoqueado ya la tarta nupcial?

-Todavía no.

-¿Cómo se vive de clarines en hospital?

-Lo hemos mamado desde pequeño. Mi padre estaba en la plaza con el doctor Giménez Guinea, que fue maestro de todos, pero le salió alumno aventajado: don Máximo García de la Torre.

-Parte de Feria: siete toreros corneados, siete, en la «Guerra de San Isidro».

-Han sido corridas bastante duras, y los toreros reciben ese «premio» o castigo; en el caso de Israel Lancho, por la inexperiencia ante corrida tan dura.

-El toro casi le parte el corazón a Israel.

-Sí, pero afortunadamente no fue así, y ya le he dado de alta. Un éxito.

-Mi colega Rosario Pérez incorpora en este «parte» al caballo «Patanegra» [por cierto, felizmente dado de alta], ese corcel de los acais juanramonianos...

-Sí, sí. Desde la enfermería participamos, porque les dimos a los veterinarios sueros, compresas, vendajes... Pero el éxito es del Hospital Veterinario.

-El maestro Zabala de la Serna me dice que hay toreros, como Curro, que para evitar el bullicio del patio de cuadrillas antes del paseíllo se refugian en la enfermería.

-Sí, muchos, y Esplá el otro día. Llegó al portón una vez que habían salido los alguacilillos, y estuvo allí, en paz.

-¿Qué dicen entre algodones y bisturís?

-Les dejo tranquilos; si quieren hablar escucho, sin forzar. Esplá estaba con la ilusión de quedar bien en su última tarde. Hubo simbiosis, y me alegré mucho de su despedida con triunfo.

-¿El poder de la mente cura al torero?

-Sí, pero el torero ya piensa en retornar. Extraordinario el caso de Bolívar, que a las 48 horas volvió a torear con una cornada que le atravesó la pierna.

-Al llegar un matador a sus manos...

-...Antes le he observado en la lidia. No sólo es la herida, sino cómo cae. Nimeño, Serranito, Julio Robles, El Pilarico, con cornada en el muslo, tenían una lesión de cervicales que les retiró.

-Luego hay que desnudar al gladiador.

-Para valorar las heridas y decidir la intervención. Cuanto más precoz, más rápida será la recuperación. Mejor que esperar seis horas o un día. Mire, Gimeno Mora quiere volver a torear con una fractura de clavícula, ¡y no han pasado cuarenta días! Una locura, pero bueno...

-¿La cornada es una venganza sañuda?

-Efectivamente, al toro le engañan y está dispuesto a coger ese objeto.

-¿Cómo ha evolucionado la cirugía taurina en las últimas décadas?

-Mucho, en anestesia, antibióticos, técnica quirúrgica, transporte...

-¿Es difícil que un torero muera hoy en la enfermería de una plaza de toros?

-En la plaza, delante del toro, lo veo como lo más fácil, pero gracias a los equipos se han salvado muchas vidas.

-¿Cuántas salvó usted, don Máximo?

-Algunas, sí. Siempre recuerdo a José Luis Ramos, Emilio Oliva, Vicente Punzón, José Antonio Iniesta, Curro Vázquez, la de Perera el año pasado...

En las mejores manos _ Don Máximo García Padrós tiene siempre en mente a su gran padre, don Máximo García de la Torre, guía y antecesor. 11.000 casos se han atendido en Las Ventas desde su fundación, en 1931: de toreros, 3.500, y 790 cornadas.

No hay comentarios: