sábado, 24 de noviembre de 2012

La ruptura de Jiménez Fortes y la Casa Chopera, mucho más allá del interés económico.

 

santanadeyepes

Por José Daniel Rojo


Jiménez Fortes ha vuelto a vestirse de torero en el frío invierno para regalarnos, una vez más, una lección de valentía y de honradez; honradez por encima de todo. Desvincularse de una casa importante, supuestamente importante, a tenor de los últimos movimientos de los empresarios vascos, no es decisión fácil. Como tampoco fue fácil plantar cara al principio de las negociaciones para imponer a los hermanos Chopera, que Julián Guerra debía entrar en el apoderamiento. Un guiño cabal del torero al agradecimiento a quién vino a por él a Benalmádena y se llevó ese mismo día a tierras salmantinas, para ir haciendo y moldeando al torero en el que la afición tiene ahora depositadas sus ilusiones.

Hoy se confirmó lo que desde hace unos días venía cociéndose en los mentideros taurinos. Jiménez Fortes ha plantado cara a los Chopera y les ha dicho que no. Que no comparten la misma ideología; que no es normal la liquidación que han puesto sobre la mesa; que resulta inútil pagar dos comisiones cuando quien actúa, mejor o peor, de apoderado personalmente es tan solo uno. Y que gracias por los servicios prestados pero que para seguir así, mejor se queda como estaba.

El asunto económico no ha sido el principal motivo pero sí un detonante. Ha venido a ser la gota que colmó el vaso después de poco más de año en el que las esperanzas del comienzo de todo se fueron esfumando. Unas esperanzas que, sobremanera, sembró la Casa Chopera viendo en este apoderamiento un plus para conseguir alzarse como empresarios de La Malagueta. Y después de un año, todo cambia. Pierden a Jiménez Fortes, que ha venido a ser el continuador de lo hecho también por Leandro y Leonardo Hernández, pierden también la plaza francesa de Vic Fezensac y cada vez están más lejos de la de Málaga, de la que por cierto, aún no han abonado el canon.

choperafortesLa decisión de Saúl es una muestra más de que el propio torero, mejor que nadie, conoce sus posibilidades. Ha preferido hacerse dueño y señor de su capote y su muleta para, con el valor por bandera, que sea él mismo, y no ningún otro, quién ponga precio a su vida. Esa vida que tarde tras tarde ha puesto pendida de un hilo para seguir dando pasos de gigante. Si durante esta temporada ha jugado a carta cabal, con el respaldo de una empresa importante, miedo nos debe dar cuando el malagueño salga al ruedo sabiendo que tiene el reconocimiento de todos los aficionados pero que cabalga en los despachos de la mano de un taurino independiente que, tal y como se ha visto durante 2012, tantos palos están recibiendo por parte de quienes quieren conseguir el monopolio del empresariado taurino.

Decisión valiente de quien prefiere morir de pie que vivir siempre arrodillado, que diría el Che. Tocará  seguir escuchando las voces de Julián Guerra desde el callejón, que debería moderarse por cierto, pero con las que Saúl parece estar más arropado que cuando sufrió el apoderamiento en soledad que encontró en la Casa Chopera. Empresarios que, por cierto, al césar lo que es del césar, ayudaron a que a Jiménez Fortes se les abrieran las puertas de plazas importantes. Oportunidad de lujo y aprovechada al máximo por el torero que luego llegó y demostró que no entró por recomendaciones, sino que su presencia quedó más que justificada con sus actuaciones en el ruedo.

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Debo confesar que me produce admiración la postura del malagueño, que sin ser todavía nadie en la profesión, sabe lo que quiere, siempre lo tuvo claro. Y ni Chopera ni otro más grande que venga podrá con ese paso firme y honrado que muestra día tras día el joven Saúl.

“Haber estado apoderado por una casa tan grande me ha servido de gran experiencia" manifiesta Fortes en el comunicado en el que anuncia la ruptura. Ha probado en su propia piel las impuestas reglas de juego y ha sabido decir no. Ejemplo para la profesión y para muchos compañeros. Sin quererlo y sin buscarlo, Saúl Jiménez Fortes ha dignificado, aun más, su persona y también a la profesión a la que ama.

5 comentarios:

Pepe Pastor dijo...

Este tío es valiente hasta para los despachos. Arriesgado camino el emprendido, pero el toma la batuta. Se nota que lo tiene muy claro. Cada día se hace un poco más grande. Animo, surte y al toro.

Sonia Martín dijo...

No me extraña que Saul Jimenez Fortes deje a estos impresentables "Choperas". A todos los toreros y rejoneadores que apoderan les roban la cartera, les liquidan con dos pesetas. Son unos impresentables, el cáncer de la fiesta, unos mercenarios que no deberían dirigir ferias tan importantes y llevarse tanto dinero e invertir tan poco o nada en fomento, promoción y difusión de nuestra querida Tauromaquia. Los llaman LOS MASTINES a los "choperas", y la gente cada día los odia más y más... por qué será....arrogantes, déspotas, ladrones, destructores de la tauromaquia, prepotentes. Animo Saul eres muy valiente y muy técnico, espero que no te veten estos EMPRESARIOS TAURINOS=CANCER DE LA FIESTA.

malagueto dijo...

Muy valiente, muy macho, independiente e inconsciente en grado máximo. De acuerdo que los Choperas son tal y cual, pero son los que lo sacaron del pozo. Porque Julian Guerra no fue capaz ni de hacerle la alternativa. Cierto que los Choperas lo utilizaron para entrar en Málaga, pero sin ellos, no torea ni dos corridas. Esta última frase es de Gaspar Gimenez dicha este verano en el Colegio de Médicos de Málaga, ante varios aficionados.
Le deseo la mayor de las suertes en 2013 y que no haya represalias, que seguro que las habrá.

Saludos

Anónimo dijo...

Buen artículo. Solo una cosas, lo de prefiero morir de pie a vivir de rodillas es la Pasionaria. Al César lo que...
Antonio

Anónimo dijo...

El tema de siempre,la misma canción.Los Chopera han ido a lo suyo y Fortes tambien,han aprovechado los dos su momento.Lógicamente ahora es cuando viene el lío,cada uno por su lado pero seguro que habrá resquemor por ambas partes.Y si no lo veremos en Málaga el próximo año,ojalá que me equivoque.