domingo, 7 de agosto de 2011

DEBERÍA CAMBIARSE EL NOMBRE (1ª Novillada del VI Certamen de Escuelas Taurinas “La Malagueta”)





LAMA DE GONGORA 6 AGOSTO 2011

Lama de Góngora ayer en La Malagueta (Foto: Pepe Pastor)



Sábado 6 de Agosto de 2011
1ª Novillada del VI Certamen Internacional de Escuelas Taurinas “La Malagueta”. Media entrada.
6 erales de la ganadería de Hermanos Garzón Murillo, correctamente presentados, posiblemente algo feos de hechuras. Mansearon todos. El sexto más escurrido.

Santiago Sánchez Mejía (E.T. Nimes): estocada delantera, perpendicular y contraria, tres pinchazos y un descabello. Silencio tras aviso.
Alejandro Rubio (E.T. Nimes): estocada casi entera. 1 oreja
Francisco de Asis “Lama de Góngora” (E.T. Sevilla): Dos pinchazos y estocada caída. 1 oreja tras aviso.
Antonio Santana (E.T. Málaga): pinchazo, media perpendicular y seis descabellos. Silencio
David Fernández (E.T. Murcia): estocada. 2 orejas
Ángel Olmo (E.T. Albacete): estocada contraria y un descabello. 1 oreja tras aviso.


DEBERÍA CAMBIARSE EL NOMBRE

Por José Daniel Rojo

En el mundo del toro todo es importante. Cualquier detalle debe ser tratado con el interés y el mimo que merece: un capote de paseo bien liado; Un torero correctamente vestido… Y hasta acertado se debe estar en la elección de un nombre artístico que servirá para firmar, para bien o para mal, la trayectoria de cualquier chaval que sueñe con ser torero. Forma parte del marketing que desde siempre ha estado también presente en el mundo de los toros. Los futbolistas, cantantes y otros artistas prestan especial atención a la hora de elegir un nombre que resulte lo más atractivo y pegadizo posible. Y eso, precisamente, es lo que debe hacer ahora el novillero, alumno de la Escuela Taurina de Sevilla, Francisco de Asís “Lama de Góngora” que firmó lo más destacado de la primera novillada del Certamen Internacional de Escuelas Taurinas celebrada ayer en “La Malagueta”.

Sus serias maneras se dejaron ver ya en el recibo con el capote. Toreando a la verónica de manera correcta, templado y con el compás muy abierto. En el inicio de muleta anduvo inteligente el chaval, que tras brindar al respetable y ver la mansedumbre de su animal, se fue hasta terrenos de toriles, donde se encontraba el oponente, a plantarle cara. Series con la muleta en la mano diestra muy templadas y bajando mucho la mano. La muleta siempre puesta por delante para provocar la ligazón y así hasta tres y cuatro tandas. Quizás exprimió demasiado al eral en estas primeras series por el pitón derecho, obligándolo por bajo y fue ese el motivo por el que cuando se disponía a ejecutar el toreo al natural se encontró con un animal muy venido a menos. Forma parte del aprendizaje el saber administrar las fuerzas del oponente para que le permita construir la faena de menos a más ganando en intensidad. Aún así, fue este “Lama de Góngora” quien mejor sensación dejó sobre el albero malagueño.

Abrió la tarde el colombiano representante de la escuela taurina de Nimes Santiago Sánchez Mejía que estuvo con muchas dudas delante de su oponente. Durante el transcurso del tercio de banderillas vimos una escena típica de una capea, propiciada en gran medida por la mansedumbre y dificultades que presentó el eral. Y ya en la muleta el joven Sánchez Mejía no fue capaz de andar firme. Tenía el defecto, además, de ejecutar el muletazo y llevarse consigo la muleta por lo que aquello resultó prácticamente imposible. El eral pedía estar firme con él, pero las miradas del animal no consiguieron que el chaval estuviera a la altura.

Idem de idem con el otro representante de Nimes, Alejandro Rubio. Novillo mansote, muchos enganchones, sin cogerle la distancia ni ritmo adecuado al animal y muy dubitativo. El novillo tuvo sus teclas que tocar pero el joven aspirante a torero no supo tocar la sinfonía adecuada. Una estocada de efecto fulminante provocó que el público, que de manera gratuita ocupaba los tendidos, pidiera la oreja que atendiendo al reglamento fue concedida por el Presidente D. José Luis Viera. Flaco favor se le hace al novillero.

Mala suerte tuvo el fuengiroleño, representante de la escuela taurina de la Diputación de Málaga, Antonio Santana. “Antoñito” como cariñosamente le llaman sus compañeros en la escuela. El novillo manseó, como todos sus hermanos, pero es que éste, además, tampoco pasaba. Se quedaba a mitad del muletazo y embestía de manera incómoda y cabeceando de manera continua. Hizo bien Antonio con el capote al salirse con su oponente hasta los medios. Lo ejecutó de manera correcta. Y en la muleta comenzó el animal, como decía anteriormente queriéndose ir pero el joven Santana le enseñó el camino a base de paciencia y corriéndole la mano. A pesar de eso el novillo seguía en su empeño de abandonar la pelea a la salida de cada muletazo. Basó el trasteo principalmente en la mano izquierda y hubo algunos pasajes, en los que con insistencia, consiguió buenos naturales con cierta profundidad. Voluntad, ganas de hacer las cosas bien y muy valiente, pero no tuvo opciones el representante malagueño. En la suerte suprema estuvo mal.

El murciano David Fernández dio al público la medicina que necesitaban en ese momento. Podríamos decir que en la tarde de ayer el alumno de la escuela de Murcia fue el tremendista. A porta gayola con una larga cambiada y la gente enloquecida. A la verónica correcto pero un pelín acelerado. Inició el trasteo de muleta en los medios toreando en redondo. Algunos muletazos tuvieron contenido, templados y por bajo. Otros, la gran mayoría, resultaron vulgares. El oponente fue un animal sin ritmo ninguno, de pronto le pegaba una arrancada y luego atornillaba las pezuñas al amarillo albero. Para terminar recurrió, como buen tremendista, a los pases de rodillas y a una curiosas bernardinas que ejecutó por toda la plaza; las empezó en el tendido 7 y terminó la serie frente al tendido 3. No sabemos bien si fue por la mansedumbre del animal que huía a la salida de cada bernardina o pura táctica del joven novillero para animar y contagiar a toda la plaza. El caso es que tras una estocada se le concedieron las dos orejas. Premio exagerado que le sirvió para abrir la Puerta Grande del siempre recordado Manolo Segura.

Ángel Olmo de la escuela de Albacete fue el encargado de cerrar la tarde con un novillo que presentó también sus dificultades pero con el que estuvo firme y valiente el joven chavea. Hilvanó alguna serie buena con la diestra dejando siempre la muleta puesta por delante. Por el pitón izquierdo no consiguió tanto lucimiento porque los muletazos tuvieron que ser de uno en uno y se produjeron algunos enganchones. Plantó cara a las dificultades del novillo de Hermanos Garzón pero se pasó algo de faena de manera innecesaria. Manoletinas para terminar, estocada bastante buena de ejecución y colocación y el premio de la oreja para Ángel Olmo.

Y así terminó la novillada que manseó en conjunto y que presentó ciertas dificultades a los chavales. Un muy buen aficionado comentó por el callejón, de manera acertada, qué si se hubieran picado con la puya de tientas posiblemente hubiesen mostrado otro comportamiento los erales. Buen comentario. Acertado. De aficionado de los de verdad. Un detalle. ¿Entienden ahora por qué son tan importantes los detalles, por pequeños que sean, a los que hacía mención al inicio de este escrito?


GALERÍA FOTOGRÁFICA DE PEPE PASTOR
Get the flash player here: http://www.adobe.com/flashplayer

5 comentarios:

Pepe Pastor dijo...

Esto es una crónica. Como lo cuentas sucedió.
Enhorabuena

Carlos Crivell dijo...

Amigo José Daniel, este chaval se llamará en los cartels Paco Lama, en realidad asi se le conoce en la Escuela. Creo que si prospera será Paco Lama. Un saludo y espero verte en Málaga

José Daniel Rojo dijo...

Muchisimas gracias por la aclaración amigo Carlos.

Nos vemos ya mismo en Málaga.

Un abrazo

Mauricio Brand Arboleda dijo...

Santiago Sánchez Mejía (sin la ese) es el nombre del joven novillero COLOMBIANO, no mexicano.

José Daniel Rojo dijo...

Amigo Mauricio, agradezco su comentario aclarando el error y le indico que ya está rectificado en la crónica.

Muchas gracias.
Un saludo
José Daniel Rojo