viernes, 27 de agosto de 2010

¡¡Reto a Mosterín!!

 Cogida Bolivar Cogida de Luis Bolivar en Málaga (20/8/2009). “El riesgo del torero es mínimo. Toda la corrida es un simulacro de combate” (Jesús Mosterín. Profesor de Investigación del Instituto de Filosofía del CSIC)

¡¡RETO A MOSTERÍN!!

Haciéndome eco del malestar producido entre los amantes de la fiesta de los toros por las continuadas mentiras y falacias que sobre ella viene vertiendo el profesor de Investigación del Instituto de Filosofía del CSIC, Jesús Mosterín, me veo en la obligación de salir al paso de tan descarada campaña de difamación para frenar lo que considero una tergiversación inadmisible de la realidad.

Como ejemplo, tomaré algunas de las frases que el profesor Mosterín se permite escribir en su artículo ‘Farsa y mitos de la Tauromaquia’, publicado en el nº 214 (julio-agosto 2010), de la revista literaria ‘LEER’, en cuyo texto -salpicado de errores históricos garrafales-, el Sr. Mosterín afirma que:

1º) “El primer mito es el de la presunta agresividad del toro. El toro español no sería un bovino de verdad, sino una especie de fiera agresiva, un “toro bravo”. Como rumiante que es, el toro es un especialista en la huida, un herbívoro pacífico que sólo desea escapar de la plaza y volver a pastar y rumiar en paz”.

2º) “Al salir al ruedo, el toro, siguiendo su tendencia natural, se quedaría quieto o se quedaría de cara a la puerta cerrada”, si no fuera, continúa, porque, para evitarlo, antes “se le clava la divisa”.

3º) “El segundo gran mito es que el torero corre un gran riesgo toreando a un animal de tamaño mucho mayor que él. De hecho el riesgo del torero es mínimo. Toda la corrida es un simulacro de combate, no un combate.”

4º) “El torero se acerca para que el toro no lo vea, no para mostrar valor, y el mayor riesgo que corre es el de ser herido por las banderillas.”

5º) “Cuando el torero se arrodilla ante el toro en una pose de teatral coraje, en realidad no corre ningún peligro, pues el toro lo interpreta como un gesto de sumisión que le impide atacarlo.”

Ante tales consideraciones, yo, Santiago Ortiz, mayor de edad y en pleno uso de mis facultades mentales, RETO públicamente a Jesús Mosterín para que, en virtud del racionalismo y espíritu científico de esa Ilustración que él tanto invoca y a la que me sumo, demuestre en la práctica las aseveraciones que se permite formular acerca de la no agresividad del toro de lidia y de la inexistencia de riesgo para el hombre que se le ponga delante de no mediar esa “panoplia de torturas a las que se somete” al animal.

Para lo cual propongo:

1º) Que el señor Mosterín, acompañado de personal de su confianza, se traslade conmigo, y ante los medios de comunicación que deseen estar presentes, a una ganadería brava de cuyo propietario se haya obtenido el correspondiente permiso (de lo cual yo me encargo).

2º) Que, una vez en ella, los vaqueros de la finca encierren un toro en un corral abierto y lindante con la placita de tientas. Toro que será custodiado por el personal del señor Mosterín para garantizar que nadie le moleste o incurra en cualquier tipo de “torturas” para irritarlo.

3º) Que transcurrido un tiempo razonable, con el beneplácito del profesor Mosterín se le abra al toro la puerta de la plaza, dirigiéndole a ella y se le encierre dentro.

4º) Que en la plaza no se someta al toro a castigo alguno. No habrá, pues, divisa, varas ni tampoco banderillas, éstas sobre todo para no poner en peligro la integridad física del señor Mosterín.

5º) Que el señor Mosterín se comprometerá a esperarlo en el ruedo; cosa que se supone llevará a cabo sin el menor riesgo, ya que, si como él mantiene “dos no pelean si uno no quiere”, menos pelearán en este caso, pues serían ambos –el pacífico bovino (según Mosterín) y el propio filósofo– los que no desearían la pelea.

6º) Si por cualquier casualidad, se observara cierta irritación en el toro, tampoco deberá ser esto motivo de alarma, pues, poniéndose el señor Mosterín de rodillas, el animal aceptaría el gesto como de sumisión y acatamiento y renunciaría a embestirle, como el profesor afirma.

Eso es todo.

Aceptando este reto, el profesor Mosterín tendría una oportunidad única para demostrar experimentalmente la veracidad de sus afirmaciones, cosa que de cumplirse no sólo me obligaría a reconocer públicamente mi error y a expresarle del mismo modo mis disculpas, sino que otorgaría a la causa antitaurina una fuerza y credibilidad extraordinarias. En caso contrario, el señor Mosterín estaría obligado a desdecirse públicamente de sus afirmaciones y reconocer que éstas no se atienen a la verdad.

Ahora bien, si el señor Mosterín rehusara recoger este guante, no sólo ratificaría mis sospechas de que es un simple embaucador, sino que quedaría por embustero (también por cobarde) ante todas las personas de buena voluntad que han venido creyendo en sus palabras.

Sr. Mosterín, el reto está lanzado. Ahora le toca a usted mover ficha.

Fdo: Santi Ortiz

P.D.: Este texto ha sido enviado, con el ruego de su publicación (o difusión), no sólo a la revista 6TOROS6 donde colaboro, sino a la revista APLAUSOS, a los principales diarios y televisiones nacionales, así como a las agencias de noticias, a los portales Burladero.com y Mundotoro.com y a diversas páginas web taurinas y antitaurinas, incluida la del profesor Mosterín.

Santi Ortiz: Santiago Ortiz Trixant "Santi Ortiz", fue novillero y llegó a tomar la alternativa en 1982. En la actualidad se dedica a la enseñanza y a escribir de toros, con magníficos artículos en varias revistas taurinas. La Editorial Espasa publicó dos libros que han salido de su pluma y que pertenecen a la colección "La Tauromaquia". De ellos destaco una obra fundamental, de cabecera para el aficionado: “El arte de ver toros: Una tauromaquia educativa”.

Nota de un servidor: Que existan profesores y, en este caso en el Centro Superior de Investigaciones Científicas, con sueldo a cargo del erario público, que se atreven desde su supina ignorancia a afirmar dogmáticamente tantas barbaridades como Mosterín, además de resultar sorprendente, habla muy poco del nivel cultural de nuestra “intelectualidad ilustrada” y mucho de su nivel de adoctrinamiento, oportunismo y demagogia. Señor Mosterín el reto está echado, ¿lo aceptará su merced para demostrar en la práctica lo que usted asevera desde su racionalidad y espíritu científico? Le respondo yo: tururú, tururí…¡Cuidadín Mosterín que el toro va a salir!

3 comentarios:

Francisco Picornell dijo...

Si acepta el reto, el ignorante del Mosterín, sería de mucho fundamento que, amen de las asistencias sanitarias, estuvieran ls espirituales, representadas por el Prelado de vida disoluta y por ..¡¡La Monja!!!!

relicario17 dijo...

Este MOSTERIN, es un incomprendido, lo llevaron a una ganaderia de toros suizo, le dijeron que los provocara, y los toros lo miraron y se dijeron a este pulmonia ni caso, que presuntamente es un pamplina licenciado en BURROLOGIA, y viene aqui al prado a tocarnos los cojones, esta demostrado, que los toros mansos, son mas inteligente que este llamado MOSTERIN, tendriamos que enterarnos, si se ha deselebrado con este estudio, lastima de dinero gastado y niños muriendo de hambre

berrendita dijo...

El reto de Santi Ortiz es genial. Mosterín debería demostrar que con sólo ponerse de rodillas, con sumisión, el toro bravo se convierte en un cordero lechal que se va a pastar antes de ser asado.

Si el señor Mosterín acepta, que haga demostración pública en la Monumental, y Barcelona necesitaría tres plazas para acoger a todos los que nos desplazaríamos a contemplar el evento. Lo mismo salíamos convencidos y todo.

Un saludo y gracias por tu blog, que visito de forma asidua, aunque no estampe la pezuña. :)