martes, 17 de febrero de 2009

"TRAPICHEAR PARA SOBREVIVIR": UNA DE LAS VERGÜENZAS DE LA PARTITOCRACIA

Bernardo y Juan Francisco, en la Plaza de Capuchinos

“Si no nos dan soluciones tendremos que trapichear para sobrevivir"

Artículo de Vanesa Díez, publicado en YMALAGA.com


'Los lunes al sol' en la Plaza de Capuchinos. Un grupo de hombres sin trabajo charla con Ymalaga sobre un tema desanimado: el paro. Ésta es su realidad.

El desempleo, el paro, la crisis, la hipoteca, palabras económicas que cada día escuchamos en los medios que nos ahogan en explicaciones de deflación, recesión, el Ibex, la inflación... Su significado se pierde en la realidad del día a día, se difumina bajo el sol de la Plaza Capuchinos. La realidad del desempleo y de otras muchas deficiencias del sistema se plasman en carne y hueso sobre ese banco al sol.

Bernardo tiene 25 años, su vida podría ser el guión de una película de Almodóvar. Nació en una casa humilde del Barrio de Capuchinos junto a cuatro hermanos. Contaba con 7 años cuando perdió a su padre y 12 años cuando murió su madre dejando a cinco niños huérfanos. Su hermana, aún niña, tuvo que ejercer el papel de madre. La calle, la vida y las vueltas del destino le enviaron al reformatorio San Francisco de Asís, donde pasó siete años de su vida. “Es como una cárcel de niños”, comenta, “manda el más fuerte y debes hacerte valer”. Le comento si cree que los reformatorios sirven para la reinserción, me lanza una mirada de irónica ingenuidad: "Sales mucho peor”.

Salió del reformatorio y encontró empleo como albañil pero terminó perdiendo el trabajo. "Me pegué con el jefe”. Luego volvió a emplearse pero no le siguieron contratando. "Ahora no hay obras y los empresarios contratan extranjeros a los que pagan 30 euros al día sin seguridad social. Yo no puedo trabajar en esas condiciones”.

Juan Francisco tiene 27 años y está en condiciones similares. Está en el paro y no encuentra solución a su problema, está frustrado porque no puede plantearse un futuro. “Quiero rehacer mi vida y hacer una familia, pero así no tengo futuro”, se lamenta. Su familia no puede ayudarle porque se encuentra en la misma situación. “No hago más que comerme la cabeza, no sé cómo voy a pagar las cosas”.

“Si no tenemos para salir adelante nos convertimos en gamberros, tenemos que trapichear, tu sabes, saco un poquito de aquí, un poquito de allá, para sobrevivir”, comenta Bernardo. “Somo jóvenes y nos sigue la vida, pero las instituciones y el gobierno no nos escuchan".

Y lo tienen claro: “Es todo una cadena, no hay trabajo y aumenta la delincuencia. Pero la única solución del gobierno es llenar las prisiones". Alertan no sólo de su situación sino de las generaciones que están por venir y las condiciones que se van a encontrar. “Deben preocuparse por darnos trabajo y dejarse de tonterías en la televisión”, ”sino que den una vuelta y vean a los niños del barrio” comenta un compañero mientras lee el periódico. “Lo que hace falta es una revolución de la juventud”, apunta.

Para estos jóvenes el futuro próximo descansa sobre el palco de la plaza, sentados al sol. “Necesito vivir, no sobrevivir”, nos despide Juan Francisco con una sonrisa y un brillo de esperanza. El problema de la crisis deja entrever más problemas que el del paro, son muchos los ámbitos que deben mejorar porque el futuro son las personas. La educación y la atención social son pilares fundamentales que deben tratarse para solucionar el problema antes de empezar a llenar las cárceles de personas a las que no se les dio la oportunidad de ser de otra manera.

2 comentarios:

Alberito dijo...

Por favor quien son estos toreros churras y merinas nunca fueron buenas un saludo

El Criticón dijo...

Dos de esos a los que en verdad les da más cornadas el hambre. De vez en cuando uno opina o pone cosas en el blog que le vienen en gana, querido Alberito.