martes, 25 de marzo de 2008

ACOJONARSE Y EMOCIONARSE


Uno que se fue de los tendidos cuando llegó Espartaco y otros destoreadores, volvió y se quedó en ellos por un torero de época y de épocas llamado José Tomás. Recuerdo el primer día que le vi torear y aún me conmuevo recordando aquella faena y otras muchas más que tuve la suerte de presenciar. Si, aquellas que nos ponían los vellos de punta por la conjunción de valor, arte y verdad, ¿recuerdan? Pero el domingo no fue lo mismo. El Tomás que vi sigue sobrado de una de sus cualidades y falto de otras que le encumbraron en la historia de la Tauromaquia. Me explico. Siempre he considerado que el buen toreo moderno - no posmoderno, que eso es otra cosa - se debe basar en tres pilares: quietud, temple y ligazón, sobre los que asienta la profundidad. Tomás mantiene su quietud de modo asombroso porque tiene valor a raudales, pero le topan en demasía los toros porque ha perdido en temple y cuando éste falta no puede haber ligazón. Tomás, recuerden los que lo vieron antes de su reaparición, sobre estos pilares ejecutaba un toreo profundo; esto es, centrípeto, por bajo, rematado en la cadera, dándole las ventajas al toro, embarcando al burel con la panza de la muleta, pisando ese sitio -pero también utilizando las distancias- que muy pocos han pisado, en el que se encuentra la gloria o la cornada. El pasado domingo no ocurrió así, hubo mucho topetazo, toreo centrífugo, de poca ligazón y profundidad. Al salir de la Malagueta me comentaron algunos veteranos y buenos aficionados que el de Galapagar les había emocionado. A mi no me emocionó, me acojonó, que no es lo mismo. No se va, o no se debería ir a los toros a acojonarse, a pasar miedo viendo a cualquier torero derrochar valor rayano en lo inconsciente, cuya finalidad no sea la de torear y si encontrar el percance al insistir en el adorno estático, pero superficial y superfluo. Toreo si, don tancredismo no. Y no voy a entrar en la clase de ganado con el que se enfrenta desde su reaparición, dejémoslo para otra ocasión. Y lo que aquí escribo, me duele, porque me duele José Tomás, y lo hago, no indignado, sino triste y defraudado. Porque sigo confiando en él, todavía guardo la esperanza de reencontrarme con aquel Tomás que bulle en mi memoria y que el actual todavía no ha conseguido borrarlo. Pero si eso no fuera posible, hoy ya no me preocupa tanto, porque a uno siempre le queda París que, taurinamente, queda en un pueblo sevillano que se llama Salteras.

Pepe Pastor

8 comentarios:

Maria Mantilla dijo...

Sr. Pastor, que razón lleva. Los sentimientos que ha plasmado en su escrito son exactamente los mismos que a mí me invadieron el pasado domingo al abandonar La Malagueta: Desilusión y Tristeza.
Ojalá sus esperanzas se cumplan. Yo tengo mis dudas. Al público de hoy le emociona más el miedo que el arte y a veces me da por pensar que el de Galapagar lo sabe.

Maria Mantilla

Anónimo dijo...

Tiene usted toda la razon, el toreo no es jugarse la vida de esa manera..

Pacopi dijo...

Pepe tiens razón.Ayer por casualidad cayó entre mis manos un video de las faenas de J.T en la pasada Feria de Málaga , y nada que ver con las del domingo. En la feria adelantaba la muleta abría el compas y toreaba y eso que ya deciamos que no era el mismo. Ello quiere decir que va para atras....
Un saludo

www.rincontaurino.blogspot.com dijo...

Amigo Pepe, completamente de acuerdo con usted. Yo prefiero ser optimista y pensar que JT prontó volverá a sus raices. Aunque que pasará en el supuesto que JT cambie a mejor? Que pensarán entonces los que ahora lo idolatran??
Por el bien de la fiesta espero y confío en el cambio de Tomás porque sino seguiremos con la falsa aficion pueblerina que no tiene ni idea de lo que es el toreo.
Un saludo.
José Daniel Rojo

Anónimo dijo...

Pues yo discrepo, el primero lo toreó muy bien, buenas tandas, por no hablar de la manera que lo recibió con el capote, si eso no es torear que venga dios y lo vea. El primer quite tampoco estuvo mal. Cierto es que le faltó la profundidad de otras veces pero vosotros me diréis si con el segundo toro era posible hacer más de lo que hizo Tomás.
Respecto a los toros que se enfrenta pienso que debería cuidar más su presencia, cierto, pero también es cierto que un Vitorino lo mataría porque torear pisando los terrenos que pisa el de Galapagar no lo hace nadie.
Y no comparto lo de Salteras, me quedo con Castella y Talavante, el de Salteras torea fuera cacho y abusa de pico, ventajista...

PEPE PASTOR dijo...

Estimados anónimos os ruego que la próxima vez os identifiqueis, aunque sea con seudónimo, ya que no quiero ni debo publicar comentarios anónimos. Espero que lo comprendais y os doy las gracias por anticipado.

Anónimo dijo...

TALAVANTE ¿TOREA?, EL CID ¿FUERA DE CACHO?. Un toro de Victorino puede matar y cualquier animal que tenga cuernos. Un torero, si el se considera y lo consideramos una figura, debe estar capacitado para matar CUALQUIER TORO, siempre que se conozca las características de su encaste, las propias del toro en cuestión y se le de la lidia (algo que muchos han olvidado, entre ellos José Tomás)que requiera. ¡¡Menudo argumento¡¡ Tomás no puede matar Victorinos porque le pueden matar. Por eso debe torear exclusivamente los animalitos que mata actualmente. "El Mesías" obligado a aliviarse, los demás a fastidiarse, y luego a negarles a los otros, especifico a El Cid, que son tan toreros o más que el "Galáctico". Quedo alucinado.¡Que afición!

Arenero

Pacopi dijo...

Pues si el Cid torea fuera de cacho.no digamos Castella, que se mete en la pala del Piton y torea para afuera de forma descarada. Decir que Castella torea mejor que el Cid es como afirmar que el Fandi banderillea mejor que Pepote Bienvenida o que Manolo Montoliú o que Paco Onrrubia....o que el enano "amigo" de Malagueto es mas alto que Pau Gassol.
Un saludo