lunes, 4 de septiembre de 2017
Paseíllo sin toros en París
lunes, 28 de agosto de 2017
Falta repertorio (Crónica 9ª Bilbao)
domingo, 27 de agosto de 2017
EL GATO VIZCAÍNO (Crónica 8° Bilbao)
BILBAO 26 DE AGOSTO DE 2017
TOROS DEL PUERTO DE SAN LORENZO, chicos, inválidos, tullidos, seis mierdecillas seis.
ENRIQUE PONCE.- Saludos desde el tercio. Saludos desde el tercio.
DIEGO URDIALES.- Oreja. Silencio.
ROCA REY.- Silencio; oreja.
EL GATO VIZCAÍNO.-
Por Francisco Picornell
Hay gatos de Angora, gatos callejeros, gatos de Núñez del Culillo; gatos de los que gasta don Julián y gatos Vizcaínos. Estos últimos creo que usan xapela en el invierno, si es muy riguroso. Hoy han salido seis de esta especie, alguno con genes de marmolillo. Claro estos son los que quieren las figuras, esta variedad de gato que no les moleste, que, aunque no triunfen, siempre le puedan echar la culpa al ganado y así salvar el trasero.
El primero, que, como es sabido, le correspondía a PONCE; llamado el catedrático del toreo, era un inválido que perdía las manos desde que pisó la negra arena. Se protestó pero don Matías hizo oídos de mercader. Fue muy castigado en varas. Se vuelve a protestar su flojedad. Asió Ponce la muleta, el estoque (simulado) y la montera y se fue al micro del canal toros y brindó.¡¡¡A su suegro!! ¡¡lagarto lagarto!! . ¡Toquen madera!!.
Inicial el trasteo con unos doblones por bajo, que no sé a que venían ya que el animalito estaba flojo flojo. Medios pases porque no admite el pase entero. Pinchazo, estocada un poco trasera. Incluso hubo osados que sacaron los pañuelos, no para llorar, sino para pedir la oreja. Saludó desde el tercio.
El cuarto arrastraba la pata derecha nada más salir, perdió las manos después de la primera vara. Y aquí los necios dirán eso de que al toro lo hizo el, que es un maestro, pues, bueno, pero no dio un pase, eso sí, vendió el cuento que algunos le compraron. A Ponce debían hacerlo miembro de honor de los colegios de Enfermeros, porque parece ser especialista. En esto si es especialista, en lo de torear, concédanme el beneficio de la duda. Omitió el aviso don Matías (10 minutos 40 segundos)…y..¡Encima le aplauden! La seriedad de Bilbao era otra esto ha degenerado en folklore de la “maza”.
También se caía el segundo. Urdiales le dio con la derecha una tanda aseada. Embiste la “terrible fiera” muy violento, fruto de su falta de fuerzas. Se para el cornúpeto y se queda a mitad del pase. Estocada un poco contraria. (once minutos de faena sin aviso) Oreja.
El quinto que tampoco tenía fuerza, fue protestado ¡oh paradoja! por manso. Estando Urdiales dando trapazos, se lastima el animal la mano derecha. Cuatro pinchazos. Estocada delantera y atravesada. Tres descabellos. Silencio.
El tercero estaba cojo perdido, ROCA REY, intentó torearlo al empezar la faena. Al fin se impuso la cordura y lo mató de estocada perdiendo la muleta. Silencio.
El sexto fue protestado por su condición felina..¡¡y se habían tragado seis!! Roca Rey lo tiene que torear para arriba porque se le cae. Dió tandas retorcido con el pico del engaño. Acto seguido, recurre a las morisquetas; con medios pases, hasta que recurre al arrimón que la “maza” aplaude. Buena estocada. Oreja.
Luego que vengan los taurinos a pedir a los aficionados que defendamos la fiesta, que la defiendan ellos no engañando al sufrido pagano.
Mañana como el cartel está integrado por tres toreros segundones, seguro que salen unos miuras con mas cuernos que uno que yo conozco.
sábado, 26 de agosto de 2017
El temple de Dámaso González
Sobre la Feria de Otoño
Más flojos que un muelle de guita (Crónica 7ª Bilbao)
viernes, 25 de agosto de 2017
De bostezo y azabache (Crónica 6ª Bilbao)
jueves, 24 de agosto de 2017
Los Victorinos también se caen (Crónica 5ª Bilbao)
miércoles, 23 de agosto de 2017
Málaga agoniza
El toreo moderno no es para mi (Crónica 4ª Bilbao)
lunes, 21 de agosto de 2017
¡No me gusta que en los toros me pongas Gwendoline!
¡Vaya pestiño! (Crónica 3ª Bilbao)
BILBAO 21 DE AGOSTO 2017
domingo, 20 de agosto de 2017
Cuando sale el Toro (Crónica 2ª Bilbao)
Vuelvo a ti, Malaka
lunes, 15 de septiembre de 2014
Tres gitanos en Vista Alegre
El 30 de mayo de 1948 coincidieron en el mismo cartel tres toreros gitanos, Cagancho, Gitanillo de Triana y Rafael Albaicín, para dar a la historia de la plaza de Carabanchel una tarde de gloria.
El cartel compuesto por Cagancho, Gitanillo de Triana y Rafael Albaicín se dio con bastante frecuencia en el año 1948. En él se congregaban tres toreros gitanos. Al año siguiente, otro torero calé, Rafael Ortega “Gallito”, entró en varias combinaciones en lugar de alguno de los tres. Pero el trío genuino fue el primitivo.
El 30 de mayo de 1948 se creó el cartel que, a pesar de lo efímero que fue, dejó estela en el toreo. Los tres matadores salieron vestidos de blanco y plata para una tarde que fue verdaderamente importante. Cagancho toreó soberbiamente con el capote, plasmando esas verónicas suyas admirables y majestuosas. Su segunda faena muleteril tuvo un gran rango, y sólo por no matar a la primera perdió la oreja. Como también se le fueron las dos a Gitanillo de Triana, a pesar de unos haceres purísimos con la muleta al quinto de la tarde; cosa que no pasó con Rafael Albaicín, que sí se hizo con los dos apéndices del tercero.
J. Carmona, en el diario ABC, escribió de los tres toreros:
Comenzó la corrida, en la que los toros de Sánchez Fabrés hicieron una brava pelea en varas, y el ambiente se tensó de entusiasmo ante la inmensa lección dada por Cagancho respecto a la clásica norma del toreo, o sea, aguantar, templar y mandar. Como en la iniciación de su carrera, su capote, manejado con majestad y ritmo maravillosos, dibujó lentas verónicas, quieta la planta y con su juego admirable de brazos; y en los quites, ajustadísimos, relumbraron las chicuelinas y medias verónicas torerísimas, y las revoleras, que hicieron enloquecer de entusiasmo al público. Al llegar la hora de la verdad, su muleta tuvo dominio y mando, alentado por el valor, que de todo hubo en la faena que el diestro gitano y maestro desarrolló sobre la base del toreo natural con los obligados pases de pecho, erguida la figura, y en los bellísimos pases en redondo, que representan el mejor y más sugestivo toreo, toda vez que los movimientos curvilíneos constituyen los caracteres esenciales de la línea actual…
¡Que mágico fue el capote de Gitanillo de Triana en la lidia del segundo bravo y codicioso! Durante el tercio de varas, sus quites refulgieron, llenos de policromía, en las medias verónicas, chicuelinas y revoleras, en brillantísima emulación de sus compañeros. Después, con la muleta, dio magnífica lección sobre el arte de atraer y empapar en el engaño al astado en una serie de naturales, de pecho, en redondo y de la firma entre música y olés de entusiasmo. Fue una faena cumbre que se repitió en el quinto y no alcanzó la apoteosis de las orejas por no haber estado acertado al herir. Las ovaciones fueron inmensas (…).
Y hubo también la nota del toreo fulgurante de Albaicín, de un toreo preciosista y riquísimo en matices del arte más puro, en los lances llenos de cromatismo, matices que adquirieron su máxima intensidad en la inmensa y deslumbradora faena hecha al tercer toro (…). Todo ello cuando el gran torero artista tumbó al bovino de un volapié.
Así terminó esta corrida en la que Cagancho, Gitanillo de Triana y Albaicín dieron un curso de moderna estética del toreo. La corrida de los tres gitanos se repitió el 13 de junio, en la misma plaza, en una tarde que ya no fue triunfal y en la que Albaicín resultó cogido por el primero de sus toros, de la divisa de Concha y Sierra. Luego vendría de la corrida de la Feria de la Coruña, con desastrosos resultados, la del 22 de agosto en Barcelona, la del 4 de septiembre en Palma de Mallorca y la del 12 del mismo mes en la plaza francesa de Béziers. La mayoría no tuvo resultados positivos y no pudo llevarse a cabo la idea del empresario Antonio González Vera –plasmada por Joaquín Albaicín en su libro “Gitanos en el ruedo”- de que los tres toreros se recorrieran todas las ferias de España.
domingo, 7 de septiembre de 2014
La Corrida del salario del miedo
El 18 de mayo de 1959 se iba a celebrar en Madrid una corrida que la sorna popular había bautizado como “la del salario del miedo” y “la vuelta ciclista a España”, por lo que iban a tener que correr los toreros.
Pepe Luis Vázquez, Antonio Bienvenida y Julio Aparicio formaban el cartel de veteranos que ese 18 de mayo iban a actuar en Las Ventas para lidiar una corrida de los herederos de Jesús Sánchez Cobaleda. Debido a sus últimas actuaciones, en las que el trío de espadas había estado poco afortunado, el ambiente estaba predispuesto contra ellos. Los sectores más bromistas y virulentos de la afición acudían esa tarde dispuestos a ver fracasar a los matadores. Sin embargo, todas las suposiciones eran erróneas. Los tres dieron una lección magistral y las fobias se transformaron en filias.
Contaba Antonio Díaz Cañabate en su crónica que, Pepe Luis, que acababa de reaparecer en los ruedos después de seis años de ausencia, volvió a desempolvar el frasco de las esencias. De su capotillo afloraron las verónicas a pies juntos y las afiligranadas chicuelinas. De su muleta planchada, pequeña y tersa, salió la gracia del natural, a la vez que hondo y florido. Un Pepe Luis que había vuelto al ayer, cuando toreaba con Manolete y Arruza, enseñando la majestad del pectoral profundo y la inspiración del molinete desgarrado y del alegre pase del kikirikí.
Por su parte, Antonio Bienvenida, con su naturalidad y despaciosidad, bordó el toreo con la derecha. Unos muletazos diestros, que eran auténticos naturales, porque natural no es el que se da con la zurda, sino el que se instrumenta con naturalidad. Hasta con la espada estuvo acertado ese día el Maestro Bienvenida.
Y de colofón, Julio Aparicio. El maestro de la madrileña Fuente del Berro toreó extraordinariamente con el capote, y con la muleta sacó a relucir su casta y su dominio, igualando el éxito de sus compañeros.
El público queda extasiado con la gracia, la naturalidad y la casta que le brindan los tres maestros. Los vaticinios pesimistas habían quedado desmantelados por las magníficas actuaciones que se habían producido en el ruedo. Los tres espadas acabaron saliendo por la Puerta Grande, después de haber bordado el toreo.
Los aficionados salían toreando de la plaza. Por la calle de Alcalá subían los tres toreros a hombros del gentío. No eran los asalariados al uso que se echan al ruedo para transportar triunfalmente a los matadores a cambio de dinero, sino auténticos espectadores conmocionados por la tarde de buen toreo que les había sido brindada. Escoltados entre guardias iban los tres matadores: Pepe Luis Vázquez, de grana y oro; Antonio Bienvenida, de purísima y oro; y Julio Aparicio, de blanco y oro. De ese metal precioso estaban hechos los tres.
martes, 2 de septiembre de 2014
GALLITO, un pasodoble con historia
José Gómez Ortega se apodó en su primera etapa como “Gallito”, luego se le conocería como Joselito “El Gallo”
Es curioso que el pasodoble conocido por “Gallito” no esté dedicado a José Gómez “Gallito”, ni a su padre Fernando, quien también se anunció en los comienzos de su carrera con ese apodo. Tampoco estaba dedicado a Rafael, hermano de José.
Esta pieza musical, universalmente conocida, la escribió el Maestro Santiago Lope en honor del segundo varón de Fernando “El Gallo”, de igual nombre que su progenitor, quien no alcanzó la fama de sus hermanos Rafael y José. Fernando, tras su etapa novilleril, fue banderillero.
El nacimiento de esta obra surge en 1904, cuando la Asociación de la Prensa de Valencia organizó su corrida con un cartel compuesto por Fernando Gómez “Gallito”, Vito, Angelillo y Dauder. La entidad encargó al Maestro Lope que hiciera sendos pasodobles para los cuatro espadas. De ellos ha pasado a la historia el archiconocido Gallito, que tanta confusión ha creado entre los aficionados.
domingo, 31 de agosto de 2014
Serna y Orozco, mano a mano en Marbella
Esta tarde tendrá lugar en la Plaza de Toros de Marbella una interesante novillada sin picadores en la que harán el paseíllo dos de los más destacados novilleros del momento. Rafael Serna abría la Puerta del Príncipe de la Maestranza en el certamen de novilladas que se ha celebrado durante el mes de julio en la plaza sevillana, mientras que el joven rondeño Javier Orozco se ha proclamado vencedor del IX Certamen Internacional de Escuelas Taurinas “La Malagueta”. Por tanto, interesante cartel donde los dos jóvenes aspirantes a toreros se medirán en un mano a mano de alto contenido.
sábado, 30 de agosto de 2014
YIYO, “La gran promesa truncada”
José Cubero “Yiyo” perteneció a la segunda promoción de la Escuela Nacional de Tauromaquia, y la primera realmente brillante. Como becerrista llegó a pasearse por todas las plazas de España y de Francia formando terna con Lucio Sandín, cuyos continuos percances acabaron retirándolo de la actividad profesional, y Julián Maestro, después convertido en banderillero. Yiyo fue uno de los toreros más destacados de la citada escuela, junto con Joselito, y seguido en la lejanía por Sandín, El Niño de la Taurina, Javier Vázquez y Miguel Rodríguez.
Una vez tomada la alternativa en 1981 en Burgos tuvo dos años de espera como espada de alternativa, y casi tres como figura del toreo, un puesto que se le aseguraba podía tener en propiedad muchos años. Yiyo evolucionó de un toreo muy técnico, salido de la Escuela Nacional de Tauromaquia, a otro que empezaba a aportar un sentimiento nada común, todo fruto de la naturalidad. Eficaz con el capote, fue un portentoso muletero y un buen estoqueador. Su hacer estaba dentro de las coordenadas más puras del clasicismo.
Aunque figura como torero nacido en Madrid en todos los libros de historia y programas de la época, se dice que vio la luz en Burdeos, donde residió un tiempo de niño, cuando sus padres emigraron a esa ciudad francesa. El padre, Juan Cubero, también había intentado ser torero. Sus dos hermanos sí lo fueron. Juan llegó a debutar en Madrid como novillero; luego se hizo banderillero de su hermano y, desde 1987, de José Miguel Arroyo “Joselito”. El otro, Miguel Cubero, llegó a tomar la alternativa en la misma plaza que su hermano Yiyo, en Burgos, en 1986, un año más tarde de la tragedia de Colmenar Viejo, pero tras unos años toreando muy poco, en 1994 decidió también hacerse banderillero.
Como principales efemérides en la corta trayectoria de Yiyo, cabe destacar su actuación en la Feria de San Isidro de 1983, de la que salió lanzado para el estrellato al cortar una oreja, el 22 de mayo, al toro “Lanzaquemá” de Antonio Ordóñez; en esa corrida alternó con el mexicano Jorge Gutiérrez y con Curro Durán. El éxito le valió para hacer dos sustituciones en la feria; salió a hombros en la primera de las suplencias, junto a Ángel Teruel y Armillita Chico, y volvió a triunfar en la otra, en la que actuó con Antoñete y Tomás Campuzano.
Logró un gran cartel en Pamplona, causó buena impresión en México y solo toreó una tarde como matador en Sevilla, sin que le acompañara la suerte.
LA DESGRACIA DE COLMENAR
En la temporada de 1985 hubo muchos escollos para Yiyo. Solo actuó en dos ferias importantes: la de Madrid, donde toreó fabulosamente bien a un toro de “El Raboso”, y la de Pamplona. Aunque ausente de Valencia, de Sevilla, de Bilbao, iba encarando su campaña en plazas de menor importancia. A la vuelta de Calahorra fue requerido para sustituir a Curro Romero, lesionado en Linares, en la feria madrileña de Colmenar Viejo el 30 de agosto de 1985
El cerco que se había hecho sobre Yiyo, seguramente para forzarle a abandonar a su descubridor Tomás Redondo, le había apartado de muchas plazas importantes. Pero, al calor de sus continuos éxitos, ya estaba en todas las ferias importantes de septiembre, y hasta ubicado en dos carteles de la plaza de Logroño, una plaza de Manolo Chopera, con el que no había llegado a un acuerdo para la feria de Bilbao. Dudó mucho Yiyo, o su mentor, en torear aquella tarde en Colmenar; pero, al fin, hizo el paseíllos al lado del Maestro Antoñete y del soriano Jose Luis Palomar, para despachar una corrida de Marcos Núñez.
El festejo transcurrió normalmente, sin grandes éxitos. Salió el sexto, de nombre “Burlero”, con el que dicen los cronistas de la época que allí estuvieron que Yiyo realizó, sin lugar a duas, una de las mejores faenas de su vida, si no la mejor. El trasteo, que quedó grabado en vídeo para la posteridad, fue un dechado de torería, de temple, de suavidad, de sentido de las distancias. Todo el mundo que la vio coincide en que nadie dudaba que el autor estaba predeterminado a ser uno de los mandones del toreo. Seguramente podría haber sido la natural pareja de Espartaco, que andaba por entonces en su primer año triunfal, si el asesino pitón de “Burlero” no se hubiera puesto en medio.
Yiyo remató la extraordinaria faena, por la que le otorgaron las dos orejas, con una estocada. A la salida de ésta, el toro hizo por el torero, le derribó y le infirió una cornada en el corazón. La impresión fue de una cogida mortal, pues el diestro se derrumbó como un muñeco; cuando lo llevaron a la barrera, los facultativos no pudieron hacer absolutamente nada y el joven matador llegó muerto a la enfermería.
Todos los componentes de su cuadrilla lloraban. Nadie podía creer que a un torero al que apenas habían rozado los toros le hubiera abrazado la muerte para siempre. El Maestro Antoñete, sollozaba en un rincón. José Luis Palomar era un mar de lágrimas. La tragedia se había producido cuando todavía no se había cumplido un año de la muerte de Paquirri. El mundo de los toros estaba de luto otra vez.
Tanto el velatorio de aquella noche, en la iglesia del barrio de Canillejas donde residía Yiyo, como el entierro al día siguiente, representaron una manifestación de dolor de la familia taurina. El féretro, como se había hecho antes con Antonio Bienvenida, y también en Sevilla con Paquirri, fue llevado a la plaza de toros de Las Ventas, y entre gritos de ¡Torero, torero, torero! se le dio una vuelta al ruedo.
En poquísimo tiempo habían fallecido dos figuras del toreo. Pero ahora le había tocado el turno a uno que era casi un niño, al que enterraron con el mismo vestido corinto y azabache con que había dictado, en el San Isidro anterior, su última lección en Madrid. Desde Granero no había muerto un matador de toros, prácticamente, en la misma arena.
















